EL BLOG DE PAU

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domingo, 17 de enero de 2016

La aventura de enamorarse. Capítulo 2

¡Hola lectores!

Como ya dije en la entrada anterior, cada domingo subiría un capítulo de la novela romántica que estoy escribiendo, "La aventura de enamorarse".


Aquí va el segundo capítulo:

DOS
Hoy, ¡ya es sábado! Alana no puede estar más emocionada y nerviosa a la vez. No se han visto en dos semanas pero parece que haya pasado una eternidad.
Hace tres días le envió la carta y hay dos opciones, o no le ha llegado todavía o ha estado demasiado ocupado para leerla. Realiza una nota mental y se recuerda a si misma que debe preguntarle discretamente sobre el tema, dado que si no le ha llegado, se sorprenda al recibirla.
Ya es la hora, toca salir de casa. Realiza los últimos retoques de maquillaje y lo mete en el bolso, que nunca se sabe si lo puede necesitar. Su padre grita que está listo y pueden marcharse. Ha tenido mucha suerte de que la reunión mensual de su padre se organizara en Valencia, así podrán quedarse todo el fin de semana allí.
Están entrando en Valencia y el corazón de Alana comienza a acelerarse. Le envía un mensaje a Theo avisándole de que ya llegan y en unos instantes estaría abrazada a él, por fin. 
Tras cinco minutos más de trayecto entran en su avenida y ya es capaz de divisarlo bajo su portal.
Su padre para justo delante de Theo, ella baja como un rayo y se abalanza sobre él. Es una sensación de tranquilidad, dulzura y siente que no puede ser más feliz.
Se separan unos segundos porque padre de Alana va a marcharse. Le indica el nombre del hotel dónde se va a hospedar esta noche con sus compañeros de trabajo e  informa que mañana después de comer la recogería para volver a Madrid. A los pocos minutos se marcha.
—Theo, no sabes lo mucho que te he echado de menos. Estas dos semanas viéndote solo a través de una pantalla se me han echo eternas — suspira Alana.

—Y yo a ti cariño. Espero que esto sea algo temporal y en nada pueda volver a Madrid contigo — Resopla. Realmente se le ve triste. Quizás no ha hecho muchos amigos pero habrá tiempo para hablar de todo.
Entran en su portal, cogen el ascensor y en escasos segundos están frente a su puerta. Él la abre y el pequeño Toby sale corriendo a recibir a Alana.
—Toby, Toby, tranquilo, ¡que no eres él único que la ha echado de menos! — exclama Theo. Ella ríe a carcajadas y le da un cariñoso beso para que no se ponga celoso de la pequeña mascota.
Alana hace cosquillas a Toby y él mueve muy alegremente la cola.
Theo la acompaña hasta su habitación, donde ella deja su mochila y se sienta en la silla del escritorio.
—Bueno, cuéntame cosas. ¿Qué tal el nuevo instituto?— Pregunta Alana impaciente.
—Muy bien, la verdad, todos son muy simpáticos conmigo. Pero nada comparado con Madrid, me encantaría volver. —La sonrisa de Theo desaparece y Alana se le levanta rápidamente para abrazarlo.
—Pronto todo volverá a ser como antes, ya verás. Olvidémonos de eso y vamos a dar un paseo —Es lo único que se le ocurre a Alana para que Theo no piense más en ese tema.
Alana se levanta y coge su abrigo, él hace lo mismo y salen a la calle.
— ¿Te apetece ir al río o prefieres el centro? —Theo nunca ha sido muy bueno pensando en lugares originales a los que llevar a Alana.
—Por mí al río, porque en el centro habrá mucha gente.
Se dirigen hacia el río, que no es lo que se dice un río literalmente. Es un espacio por donde antiguamente pasaba el río de Valencia. Actualmente hay campos con césped, parques, gente haciendo deporte….
A Theo se le ha ocurrido sorprender a Alana llevándola a un parque gigante, para pequeños y mayores, llamado Gulliver. Es una figura de un ser humano gigante donde sus brazos y piernas son toboganes, su pelo son escaleras y mil cosas más.
Alana nunca ha estado allí. Así que cuando llegan ella no se puede creer donde la ha traído Theo.
—Pero, ¿qué es esto? ¡Cómo mola! —Alana es como una niña pequeña pero en un cuerpo de adolescente. Enseguida coge la mano de Theo y tira de él para empezar a escalar el pelo de Gulliver. Una vez arriba, Alana no sabe por qué tobogán tirarse, dado que hay un montón.
—No sé si me atrevo a tirarme por este, mejor te espero abajo. —Es lo único que Theo es capaz de decir. Ella quiere tirarse por el tobogán más empinado del parque, y es que a Theo las alturas no le van mucho.
—Ni de broma, tú te tiras conmigo. —Alana se aferra a su brazo hasta que Theo accede. Ella se sienta delante, entre las piernas de Theo, cuentan hasta tres y se deslizan por el gigantesco tobogán.
Al llegar abajo, ambos están despeinados a causa del viento y Theo se acerca a Alana y le retoca el cabello. Segundos más tarde ya están subiendo otra vez.
Así pasan toda la tarde, entre toboganes, cuando una voz suena en el parque anunciando que en breves momentos el Gulliver cerrará. Salen de allí y pasean de camino a casa de Theo.
—Hacía mucho tiempo que no nos lo pasábamos tan bien, me he divertido muchísimo. Gracias. —Alana se lo ha pasado en grande y espera poder pasar muchos días así con Theo.
—No tienes que dar las gracias por nada. Y ahora, vamos a cenar.
La casa de Theo está cerca del restaurante Tagliatella, así que se dirigen hacia allí. Ambos se piden una pizza y cuando terminan, completamente llenos, vuelven a casa.
Alana se ha olvidado el pijama en casa, aunque Theo ya lo suponía porque Alana es muy despistada. Él le deja una camiseta, que para ella es gigante y usará sus mallas como pantalón.
Se han sentado en el sofá y en ese mismo momento Alana recibe una llamada. Es Derek, su mejor amigo.
—¡Derek! ¿Cómo estás? —Pregunta Alana emocionada por la llamada.
—Muy bien, ¿y tú? ¿qué tal ese finde tan esperado?
—Súper bien. Me ha llevado a un parque gigante, con unos toboganes larguísimos. Me lo he pasado genial. Después me ha llevado a cenar a la Tagliatella y ahora hemos vuelto a casa e íbamos a ver un película.
—Bueno, pues no os interrumpo. Me alegro de que lo estéis pasando tan bien. Un besito princesa, disfruta. —Se despide dulcemente.
—Buenas noches Derek. —Alana también suele despedirse con más entusiasmo de Derek, pero como tiene a Theo al lado no quiere que se piense lo que no es.

Alana deja el móvil sobre la mesa, se acurruca al lado de Theo, y éste la abraza. Al poco tiempo ella se queda dormida. Theo no puede evitar mirarla fijamente, y piensa que ha tenido la mayor suerte del mundo encontrando a Alana.
Espero que os esté gustando. 
Un besito

lunes, 11 de enero de 2016

La aventura de enamorarse. Prólogo+Capítulo 1

¡Hola a todos!

Sé que escribo muy de vez en cuando, pero es lo que me permiten los estudios.

No sé si recordáis la entrada en la que comento la sinopsis de la novela que estoy escribiendo, Alana & Theo, es un título que realmente me gusta pero es muy poco original, así que cuando me dé el venazo puede ser que lo cambie.
(Como podéis ver ya lo he cambiado a "La aventura de enamorarse". Me parecía un título más original que se me ocurrió de repente y me gustó. ¡Os avisé!)

Os explico, la planificación que he pensado para subir los capítulos es uno por semana o dos si uno es corto. Había pensado en subirlos cada domingo, así que probaré y si funciona bien el horario se quedará fijo.

Hoy, como va a ser la primera subida he decidido añadir el prólogo y también el capítulo 1.

He de confesaros que es la primera vez que subo uno de mis escritos a internet y para mí es muy importante que si tenéis cualquier sugerencia o consejo me lo hagáis saber.

¡Ahí va!

Prólogo
   ¡Mamá! ¿Está la mesa lista? En apenas cinco minutos Theo va a llegar —Alana está de los nervios. Su primera cita de estudio va a comenzar en breves, y es que es la primera vez que Alana se siente nerviosa por un chico. Nunca ha tenido problemas para relacionarse con gente del sexo contrario pero esta vez es diferente porque, se ha enamorado de Theo.
Todo comenzó hace aproximadamente seis meses cuando el nuevo curso comenzó.   Las mesas estaban distribuidas en grupos de tres y,  Alana y su mejor amiga, Ariana, se sentaron de manera que al lado de Alana quedaba un sitio libre, donde nadie se sentó hasta que alguien golpeó la puerta poco tiempo después. Era un chico de piel clara, con el cabello claro y unos ojos verde azulados preciosos. Alana se quedó embobada observando cómo entraba y hablaba con la tutora, quien le señaló el sitio libre que quedaba a su lado. Alana comenzó a ponerse nerviosa.
Segundos más tarde Theo ya estaba al lado de Alana.
   ¡Hola! Yo soy Alana y ella es Ariana. Parece que vamos a ser compañeros. ¿Cómo te llamas?—Preguntó Alana con la voz temblorosa, dado que se sintió realmente nerviosa y no sabe por qué.
   Me llamo Theo y, sí, eso parece.
   ¿Por qué has cambiado de colegio? — Preguntó Alana curiosa. Su primera impresión fue de chico desagradable, muy soso. Ella solo quiso mostrarse simpática, o eso intentó.
   Es por culpa del trabajo de mi padre. Dirige varias empresas y tiene que pasar cierto tiempo en cada una de ellas, así que yo voy siempre con él.
Pero la verdad es que los cambios ya no me asustan, ya me he acostumbrado — Theo terminó la frase con una amplia sonrisa que cautivó a Alana y su impresión cambió totalmente. Se dio cuenta de que el pobre chico solo estaba nervioso y que no pretendía ser cortante.
Cuando Theo hablaba, Alana lo miraba fijamente, como si nunca hubiese visto nada igual. 
Lo que ella no sabía es que ese misterioso chico tan alegre le iba a hacer sentir cosas que no había sentido por nadie.
...
Suena el timbre y Alana salta de su cama a toda velocidad para abrirle la puerta a Theo.
Como en clase se sientan juntos, él se ha dado cuenta de que el fuerte de Alana no son las matemáticas y, ella ha averiguado que Theo no es muy bueno en inglés. Así que han organizado una quedada de estudio, donde dedicarán la mitad de la tarde a las matemáticas y la otra mitad a inglés.
Alana abre la puerta con las manos temblorosas. No sabe cómo saludarle así que simplemente se echa a un lado y le invita a pasar.
Su madre ha vaciado la mesa de la cocina porque es más grande que la de la habitación de Alana y, a parte, a su madre no le gusta que se vaya a la habitación con ningún chico, ni aunque sea para estudiar.
Se sientan uno al lado del otro y Theo comienza a sacar su material.
   ¿Estás lista para una clase intensiva de matemáticas? —Pregunta Theo— Estoy seguro de que no vas a encontrar a otro profesor mejor que yo, así que, importante, pregúntame todo lo que no entiendas y si voy muy deprisa me lo dices.
Theo es tan simpático. Seguro que mejor profesor no encuentro, yo diría que es imposible, eso sí, espero que tenga mucha paciencia. — Piensa Alana.
   Estoy preparada, ¡podemos empezar!
Entre ejercicio y ejercicio Alana levanta la vista para observar cada movimiento de Theo, y muchas de las veces que ella lo mira, él se da cuenta y le sonríe. Lo mismo ocurre al contrario y Alana vuelve a sentir esas mariposas en el estómago. Se pregunta si Theo también las siente.
A ella le parece raro porque solo han pasado un par de meses desde que se conocieron pero le parece que hayan pasado muchos más.
La tarde se les ha pasado casi sin darse cuenta. Ambos han intentado mejorar en las asignaturas en las que van más flojos, pero parece que los dos han estado un poco distraídos.
Es hora de que Theo vuelva a casa para cenar y Alana lo acompaña a la puerta. Ya está todo oscuro y en el cielo se pueden observar miles de estrellas brillantes. Ella comienza a ponerse nerviosa, nunca sabe qué hacer en las despedidas con Theo y sobretodo hoy, después de todas esas miradas acompañadas de sonrisas.

Él se va a casa andando y Alana lo acompaña un pequeño trozo. Pasan por un parque en el que ven un banco y deciden sentarse unos minutos. Al principio hay un silencio un poco incómodo, pero unos segundos después, sus miradas se cruzan y, es Theo quien se acerca un poco más a ella. Sin que Alana se lo espere, él se sigue acercando, y para su sorpresa, llega su primer beso. Su primer beso de amor. 
UNO
-Querido Theo,
Te escribo esta carta porque justo hoy hace un mes que te fuiste a Valencia y me gustaría cambiar la rutina del skype.
También hace un mes que comenzamos el nuevo curso. En clase todos te echamos de menos. Al comenzar 1º de Bachiller ha venido mucha gente nueva y todos ellos son muy simpáticos, eso es lo que han demostrado de este escaso mes que nos conocemos. Hay una de ellas que se ha mostrado muy cercana a Ariana y a mí, Becky, al igual que su hermano gemelo Derek.
A ellos dos ya les he contado mi relación contigo y que creemos que el hecho de vivir en ciudades distintas no afectará a nuestra relación si los dos ponemos de nuestra parte. No les vi convencidos del todo pero ellos asentían apoyando mis argumentos.
No sabes cuánto te echo de menos, esas tardes que pasábamos juntos en las que intentabas ayudarme con matemáticas, o cuando quedábamos para dar una vuelta por el parque al terminar los deberes... Se me está haciendo muy difícil esto de vivir tan lejos, concretamente a 357,4 km. Voy a tener que empezar a ahorrar para el tren porque mi padre no está dispuesto a hacer ese trayecto cada semana, ni mucho menos.
Espero que a tu padre le acepten el traslado de vuelta a Madrid porque no me gustaría estar así durante mucho tiempo.
Tengo mucho más que contar pero tendrás que esperar al sábado, cuando por fin voy a verte.
Un beso, Alana. -
Alana se queda pensando en si debería añadir alguna frase bonita o algún apelativo cariñoso, pero enseguida recuerda que siempre es ella la que lo dice y no recibe lo mismo por su parte, así que descarta la opción.
Sabe que no era una carta de amor, dado que no están pasando por su mejor momento. Cada uno tiene sus actividades, que no les dejan coincidir muy a menudo.
La lleva a correos y, sólo falta esperar su respuesta.
Espero que os haya gustado el principio y que os haya dejado con ganas de seguir leyendo.
¡Buenas noches lectores!